Quiero contarte de una persona, una de
esas personas que Dios de dio en gracia. Alguien que me esperó
mucho, aunque quizás con otro género. De chico siempre me acompaño,
cuando me daba miedo por las noches, poníamos una almohada entre
nuestras camas y él me agarraba la mano, para que yo supiera que no
estaba solo, me obligaba a jugar a los deportes que a él le
gustaban. Aunque nunca fui bueno en el básquet ni en el tenis, él a
veces no me mataba y yo ganaba. De más grande, me acompaño de otra
forma, me aconsejo, tuvo charlas delicadas conmigo, generamos gustos
parecidos en series, ¿Yo? yo le inculque cultura musical cuando
tuvo su primer auto.
En los momentos de dolor los
compartíamos entre nosotros, no hubo nada de él que yo no sepa y
nada de mí que no se lo contara, vivimos las alegrías también con
la familia, los amigos, Dragon Ball Z, nuestros logros, nuestros
sueños y como si fuera poco Dragon Ball Super, para recordarnos que
al fin y al cabo, solo seguimos siendo niños, los mismos dos niños
que se agarraban la mano para dormir.
Es una gran persona de quien te hablo,
siempre me consiente y de solo hablar de él se me llena el pecho de
orgullo, mi mayor orgullo, mi consejero, mi ayuda, mi sostén, mi
amigo, mi Hermano.
Lucas
29 de Junio de 2016
"Hermanos compartiendo un sueño una ilusión,
Juntos gritando al viento, dejando el corazón
Y no podrán quebrarnos porque quebrarnos es partirnos en dos"

No hay comentarios :
Publicar un comentario