Salir del trabajo y ver, desesperado, que no venia el bondi..
Ir a otra parada rogando que pasara rápido, para llegar a tiempo..
a algo que fue un instante y revitaliza el alma.
Y de la nada, después de las corridas encontrarse
con un colchón de tiempo, que para variar,
lo uso para seguir, ir a buscar cosas, caminar, no parar.
Luego de todo lo que tenia que hacer, camino al instituto,
paso por una plaza y veo el verde, la tarde gris,
y esas ganas de tirarme en el pasto y no levantarme..
Por un momento mi mente dijo:
"¿Porque voy a las corridas?, si estoy con tiempo"
Tiré el bolso al pasto, puse mi campera y me acosté,
mirando las nubes grises y los arboles formando
un recuadro perfecto, los auriculares en el cuello
y a disfrutar de ese pequeño momento.
Noté que la gente pasaba y se me quedaba mirando.
La chica del grupito que estaban con el mate y la guitarra,
se da vuelta y se me queda mirando como casi riendo.
¡Claro! No es común ver gente con ropa de oficina,
tirado en el pasto como si fuera a dormir una siesta.

Caminá, apurate, corré... Pero nunca te olvides de Frenar.

